Dios, le cura, a una persona….

Dios, le cura, a una persona…

…Un cáncer, incurable, para los médicos, del mundo.
Y Dios, le cura, a esa persona, su cáncer, como, lo haría, un brujo, es decir, haciendo desaparecer, instantáneamente, a ese cáncer, de la vida, de esa persona, sin dejar rastro, tras de sí, es decir, variando, los argumentos, de las ideas, más, o menos, felices, es decir, “echando a fuera”, a unos malos, espíritus, que, eran, los que pensaban, precisamente, a ese cáncer.
Pues bien, esta obra, sanadora, milagrosa, la podía, haber hecho, también, un científico, del mundo, experto, en Física Cuántica (O un Hipnotizador), que creyera, por tanto, como, Platón, que, tan solo, existen, los argumentos, de un conjunto, más, o menos, amplio, de unas ideas, más, o menos, felices, nada más, totalmente ajenas, a los cerebros, los sesos, y las neuronas.
Y Dios, con este milagro, le ha demostrado, a esa persona, sanada, que, la quiere, inmortal, o libre, de por completo, de su muerte cadavérica, es decir, desaparecida, del mundo.

Pues bien, le pido a Dios, que cure, a todas, las personas, enfermas de cáncer, que conocen, a mi persona, como lo hacen, los brujos, es decir, instantáneamente, y sin dejar rastro, tras de sí.

Javier Rubio Ortín

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