Una persona, muy malvada, según, el mundo, se santifica, enteramente.
Es decir, una persona, muy malvada, en el mundo, tras muchos años, de vida mundana, como, el mismo, Jesucristo, en la cruz, se redime, del mal (o termina, de sufrir, en el mundo, una cierta cantidad, de mal, que, según la justicia de Dios, la limpia, del pecado, enteramente)….
….Y posteriormente, esa persona, se deja transmutar, por el poder, purificador, de Dios, en un cosmonauta, que, no sabe, ni sabrá jamás, lo que es, el sufrimiento, o mal, es decir, esa persona, se vuelve, finalmente, en una persona, completamente, santa.
Ha ocurrido, por tanto, que, mientras, para el mundo, esa persona, será siempre, una persona malvada, para Dios, en cambio, ahora, esa persona, es completamente santa.
Javier Rubio Ortín
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