Un corazón feliz.
Es un corazón, dormido.
Es un corazón, sometido, a una fuerza implosiva, fuerza de unión, o fuerza del sueño.
Es un corazón, que tiende a curarse, todas sus enfermedades, que padeciera.
Y es un corazón, que, si su felicidad, tiende a hacerse, la máxima, tiende a dejar de ser, ese corazón, y convertirse, por tanto, todo él, en un diamante, invisible a los ojos humanos.
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