Jesucristo, amó, el mal….
….Justo, y necesario, que, lo liberaba, del mal, para siempre, por medio, de la justicia de Dios.
¡¡¡Ni más, ni menos!!!
Y por tanto, todo, discípulo verdadero, de Jesucristo, debe, de amar, el mal, de la misma manera, que, lo amó, su maestro.
Es decir, todo, verdadero discípulo, de Jesucristo, como, su maestro, debe, de aspirar, a no dejar, ningún cadáver suyo, en el planeta tierra, jamás.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment