La gracia de Dios.
Es decir, la sabiduría, de Dios.
Es, una sabiduría, plenamente feliz, que contiene, por tanto, en sí misma, a todas, las demás sabidurías, cuyas felicidades, son inferiores, a la máxima.
Y por este, motivo, Dios, lo sabe todo, sin la necesidad, de aprenderlo.
Javier Rubio Ortin
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