En el vientre de la ballena.

En el vientre de la ballena.

 

 

 

Cuando, el profeta Jonás, no quiso cumplir, con  la voluntad de Dios, al no querer, evangelizar, al mundo, para salvarlo, ese profeta Jonás, no murió, sino, que, ese profeta Jonás, fue tragado, por una ballena, completamente vivo.

Y el profeta Jonás, se mantuvo, completamente vivo, dentro del vientre, de esa ballena, tres días, y tres noches, hasta que, al tercer día, el profeta Jonás, si quiso, evangelizar el mundo, para salvarlo, y por tanto, el profeta Jonás, fue vomitado, completamente vivo, por la ballena, en el mundo.

Pues lo mismo, que, ocurrió, con el profeta Jonás, ocurrió, también, con la persona de Jesucristo, tras concluir, su obra redentora, en la cruz, hace dos mil años.

 Es decir, Jesucristo, tras el consumado es, fue dormido, completamente vivo, en el reino de los cielos, y permaneció, dormido, en ese reino de los cielos, tres días, y tres noches, como, Job, dentro, de la ballena, y al tercer día, Jesucristo, fue despertado, de nuevo, en el mundo, como, Jonás, tras ser vomitado, por la ballena.

Y por tanto, la señal de Jonás, dada por Jesucristo, a sus enemigos, los fariseos, no contuvo, en sí misma, la muerte, de ninguna persona.

 

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