De los ídolos, al cristianismo.
Es decir, de los dioses mundanos, o dioses, generados, por el interior tenebroso, del planeta tierra, que son, menos poderosos, que algunas enfermedades, y que la muerte cadavérica, de las personas, al Dios, vivo, verdadero, o Dios, para el cual, todas las personas, que vivimos, en el planeta tierra, somos, unos cosmonautas eternos, o inmortales, viajeros, libres, por todo el cosmos, por medio, de sus millones de naves.
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