El fruto prohibido, por Dios.
Es decir, el interior tenebroso, del planeta tierra.
Es, el que, nos ha abierto, los ojos, a las personas, y por tanto, nos ha enseñado, a esas personas, lo que es, el sufrimiento, o mal.
Y por tanto, cuando, a las personas, se les abrieron, los ojos, y conocieron, por tanto, por primera vez, el interior, del planeta tierra, entonces, esas personas, dejaron, de ser, como, Dios, y pasaron a ser, una mezcla, entre, personas, y animales.
Javier Rubio Ortín
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