El cuerpo, del profeta Elías.
Es, en realidad, el cuerpo, de un niño, obeso, pero, solamente, hasta que, ese cuerpo, cumpla, su misión, redentora.
ES decir, toda, la vida mundana, del profeta Elías, solo, tiene, un único objetivo, que es, el sufrir, lo mismo, que, sufrió, Jesucristo, pero, a lo largo, de muchos años, de vida, en el mundo, y cuando cumpla, ese objetivo, el profeta, Elías, conciliará, un sueño, plenamente feliz, y se olvidará, de lo que es, el sufrimiento, para siempre.
Javier Rubio Ortín
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