La vida humana, y el fuego.
Cuanto, más fuego, piensa, la vida humana, menos feliz, es, esa vida humana.
Y cuanto, menos fuego, piensa, la vida humana, más feliz, es, esa vida humana.
Y por este motivo, la felicidad, de cualquier, persona, que, habita, en el planeta tierra, oscila, siempre, cíclicamente, entre, una máxima (Mínima, cantidad de fuego), y una mínima (Máxima, cantidad, de fuego).
Javier Rubio Ortín
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