El poder de Dios, y los sueños.
A Dios, se le puede pedir, por ejemplo, que, por medio, de su omnipotencia, tengamos, unos sueños, de felicidad máxima, y habitemos, por tanto, en el mismo cielo, y la eternidad, que, tengamos, unos sueños, de gran felicidad, y por medio, de esos sueños, nos curemos, cualquier enfermedad, que padezcamos (y nos corrijamos, cualquier defecto), y que, por medio, de esos sueños, asimismo, podamos viajar, libremente, por todo el cosmos, despertando, a la vigilia, en los interiores de sus millones de naves.
Y a Dios, se le puede pedir, asimismo, también, que nos redima del mal, por medio, de los argumentos, de nuestras pesadillas nocturnas.
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