La simetría, de las naves de Dios.
Poseen, una simetría variable, que oscila, entre la simetría perfecta, máxima, del cuerpo de Dios (ya sea, en forma, de un tetraedro regular, perfecto, ya sea, en forma, de una esfera, perfecta), y una simetría, mínima, cuando visitan, a un planeta, como, el planeta tierra.
Cuando, esas naves de Dios, poseen, una simetría perfecta, se vuelven, eternas, como, es eterno, el cuerpo de Dios, y cuando, esas naves, poseen, una simetría, mínima, potencialmente, pueden llegar a enfermar, e incluso, pueden morirse, explosionando, a causa, de sus fuegos internos.
Javier Rubio Ortín
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