¿Qué, nos podrá separar, del amor salvador de Cristo?
Esta pregunta, se hacía, s. Pablo, hace dos mil años.
¡¡¡Nada, puede separar, a una persona, creyente en Jesucristo, de su salvación, de la muerte cadavérica, es decir, nada, puede separar, a una persona, de su inmortalidad, por medio, del evangelio!!!
Javier Rubio Ortín
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