La inmortalidad, por medio, del evangelio.
Todo, que se mueve, es decir, todo lo gaseoso, es decir, todo lo despierto a la vigilia, es decir, todo lo infeliz, es potencialmente, mortal.
Y todo, lo que permanece quieto, es decir, lo mineral, es decir, todo lo dormido, es decir, todo lo feliz, es eterno, o inmortal.
De manera, que si una persona, se duerme, de tal manera, que pierde, todos sus movimientos, se vuelve, plenamente feliz, esa persona, se transmuta, por tanto, en un diamante, eterno, o inmortal, invisible a los ojos humanos.
Y si los movimientos, de una persona, crecen, y crecen, de una manera, desmedida, esa persona, se vuelve, muy infeliz, y esa persona, se muere, convirtiéndose, por tanto, en un cadáver.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment