¿Que es, el pecado original?

¿Qué es el pecado original?

 

 

 

 

Pues, el pecado original, es el aterrizaje, por medio, de unos engaños invencibles, de unos Hijos de Dios, y unas Hijas de Dios (en un principio, cosmonautas de Dios, viajeros, libres, eternos, inmortales, por todo el cosmos, que tenían, su única casa, permanente, en Dios-Padre, por medio, de las naves de Dios), en los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, es decir, en unos lugares del cosmos, totalmente inhóspitos, es decir, en unos lugares, llenos de dinosaurios, vivos, es decir, en unos lugares, totalmente adversos, para las personas, y por tanto, en unos lugares del cosmos, que, Dios, había prohibido, a todas las personas, que los habitaran, desde siempre.

¿Y que consecuencias, tiene, para, todas las personas, el desobedecer a Dios, y por tanto, el cometer, este pecado original?

Pues, el acceder, desde entonces, a unas vidas, planetarias (Vidas, vividas, dentro de esos planetas), pecadoras, llenas de desgracias, llenas de sufrimientos, llenas de enfermedades, llenas de una locura inevitable, llenas de defectos sin fin, llenas de vejez, llenas calamidades, llenas de corrupción, llenas de conflictos, llenas de violencia, llenas de trabajos, llenas de infelicidad, llenas de equivocaciones, y llenas de una potencial muerte cadavérica, humana, si no lo impide, el poder salvador de Dios.

¿Y cuando, concluye, este pecado original, de una manera definitiva?

Pues, cuando, todas las personas, pecadoras, se reparten, entre sí, en raciones individuales, una cierta cantidad de mal, o sufrimiento, redentor (Justicia de Dios), que es diferente, para cada persona, diferente, son salvadas de la muerte, esas personas, posteriormente, por medio, del poder salvador de Dios (Esas personas, son vueltas invisibles, en los interiores de esos planetas, o esas personas, huyen, completamente vivas, de esos planetas), y después, de eso, son purificadas, esas personas, de toda influencia, proveniente, de los interiores, de esos planetas del cosmos, también, por medio, del poder de Dios.

 

 

Javier Rubio Ortín

 

 

 

 

 

 

 

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