El cristianismo, falso, o desnaturalizado.
Contempla, a una multitud de personas, que, no son, unos Hijos, de Dios, y unas Hijas de Dios, viajeras. libres, por todo el cosmos, siempre, dentro de sus propias mentes, sino, que, esas personas, supuestamente, son, unos animales más, del planeta tierra, supuestamente evolucionados, a una vida, más inteligente, y por tanto, con su único destino posible, que es, el enfermar, y el morir, en el planeta tierra.
Y por tanto, este cristianismo, desnaturalizado, lejos de imitar, a su maestro, Jesucristo, que carece de un cadáver suyo, en el planeta tierra, contempla, a una multitud de personas, llenando, a rebosar, a las tumbas, de todos los cementerios del mundo, incapaces, por tanto, de ser resucitadas, por el poder de Dios.
El verdadero cristianismo, por tanto, solo puede contemplar, a un planeta tierra, que carezca, por completo, de cadáveres humanos, en su interior, y por tanto, el verdadero cristianismo, solo, puede contemplar, a unas personas, como, el mismo, Jesucristo, viajeras, libres, por todo el cosmos, por medio, de los millones de naves de Dios, y con su única casa, permanente, en Dios-Padre.
Javier Rubio Ortín
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