Las profecías de Jesucristo, y las profecías de s. Pablo.

Las profecías de Jesucristo, y las profecías de s. Pablo.

 

 

 

Jesucristo, hace dos mil años, profetizó, que, en los tiempos del Hijo del Hombre (Tiempos del fin):

Estarán, dos hombres, en el campo, y uno de ellos, huirá del mundo, o será tomado, completamente vivo, por el poder de Dios, volviéndose, por tanto, invisible, a los ojos del mundo, y el otro no.

Estarán, dos mujeres, moliendo, y una de ellas, será tomada, por el poder de Dios, o huirá del mundo, completamente viva, volviéndose, por tanto, invisible, a los ojos del mundo, y la otra no.

Es decir, Jesucristo, vino a profetizar, que, en los tiempos, del Hijo del Hombre, la mitad, de todos los hombres, del mundo, y la mitad de todas las mujeres, del mundo, huirían de ese mundo, completamente vivos, y por tanto, todas estas personas, se volverían invisibles, a los ojos del mundo.

 

 

Y s. Pablo, en una de sus cartas, profetizó, asimismo, también, que:

En los tiempos del fin (Tiempos del Hijo del Hombre), todas las personas, habitantes del mundo, serían tomadas-arrebatadas, a los carros de fuego, o nubes bíblicas, y de esa manera, todas esas personas, completamente vivas, estarían, para siempre, con el Señor Jesús, dentro de esos carros de fuego, o dentro de esas nubes bíblicas.

Y por tanto:

[Lo profetizado por Jesucristo, para el fin del mundo] = [Lo profetizado, por s. Pablo, para ese mismo, fin del mundo] = [El fin del mundo, verdadero, completamente definido, en la Biblia, y por tanto, todo el verdadero argumento de la Biblia, definido, perfectamente] = [El verdadero argumento, del Apocalipsis, completamente definido] = [La historia eterna, de unos Hijos de Dios, y de unas Hijas de Dios, viajeros, libres, por todo el cosmos, dentro de su mentes, que tienen, su verdadera casa permanente, en el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, pero, extraviados, o perdidos, transitoriamente, en el interior tenebroso, de un planeta, como, el planeta tierra, desde hace, unos diez mil años, hasta sus redenciones finales]

 

Javier Rubio Ortín

 

 

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