El plan de Jesucristo, para todo el mundo.
Es que, no quede, en los interiores tenebrosos, de unos veinte planetas del cosmos, entre ellos, el planeta tierra, ningún rastro, de presencia humana, ni viva, ni cadavérica, y por tanto, absolutamente, todas las personas, se conviertan, finalmente, en los tripulantes, de los millones de naves de Dios, viajeras, por todo el cosmos, perfectos conocedores, de la ciencia del evangelio eterno (Verdad), y totalmente purificados, de toda influencia, proveniente, de esos veinte, planetas del cosmos.
Y por tanto, que finalmente, los interiores, de esos veinte planetas del cosmos, entre ellos, el planeta tierra, solo sean habitados, por feroces dinosaurios, y animales, de todas clases.
Javier Rubio Ortín
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