Sueños redentores.
Es decir, unas pesadillas nocturnas, unos sueños, muy infelices, unos sueños, muy movidos, o unos sueños, muy despiertos, a la vigilia.
Una persona, cualquiera, le puede pedir, a Dios: Redímeme del mal, es decir, libérame del mal, solamente, por medio, de sufrir, un cierto número, de pesadillas nocturnas, en lugar de redimirme, por medio, del argumento, de mi vigilia, y Dios, tal vez, escuche, la oración de esa persona.
Javier Rubio Ortín
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