Todas las personas, abandonan, el interior del planeta tierra….
Y se convierten, por tanto, en unos cosmonautas de Dios (Hijos, e Hijas), viajeros, libres, dentro de sus propias mentes, por todo el cosmos, y con su única casa, permanente, en Dios-Padre, mismo.
Es decir, todas las personas, se vuelven, invisibles, en el interior tenebroso, del planeta tierra….
….Tanto, las personas, completamente vivas.
….Como, las personas, muertas, en el planeta tierra, y resucitadas.
Y de esta manera, se cumplen, a la perfección, tanto, la profecía de Jesucristo, como, la profecía de s. Pablo, para el fin del mundo.
Javier Rubio Ortín
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