En tan solo, unas doce horas….

En tan solo, doce horas…

 

 

 

Si una persona, desea olvidarse, del mal, ella misma, para siempre, y desea asimismo, que, otras personas, también, se olviden del mal, por completo, y para siempre, en tan solo, unas doce horas, nada más, esa persona, se ve obligada, a sufrir mucho, en esas breves, doce horas, y por tanto, esa persona, forzosamente,  se debe, de dejar crucificar, en esas doce horas, para poder alcanzar, su objetivo, con éxito.

Pues bien, eso fue, lo que le sucedió, a Jesucristo, hace dos mil años.

 

 

 

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


1 + siete =