Pueblos, eternos, o pueblos inmortales.
Absolutamente, todos los habitantes del antiguo Egipto, y aunque vivían, de forma transitoria, en el interior tenebroso, del planeta tierra, por breve, espacio de tiempo, fueron, en realidad, todos ellos, unos cosmonautas de Dios (Hijos, e Hijas), viajeros, libres, por todo el cosmos, y por tanto, ningún ciudadano egipcio, dejó jamás, un cadáver suyo, en el interior del planeta tierra.
Y por tanto, por mucho, que se busque, el cadáver, de un solo egipcio, dentro de una pirámide, jamás se encontrará.
Es decir, todo el pueblo egipcio, fue, un pueblo inmortal, o fue, un pueblo, poseedor, de la vida eterna de Dios.
Y el pueblo maya, también, fue, un pueblo inmortal, como, el mismo pueblo egipcio, y por tanto, resulta imposible, también, el encontrar, un solo cadáver, de un solo maya, en el interior del planeta tierra.
Y al final, de los tiempos, según lo profetizado, por Jesucristo, y por s. Pablo, absolutamente, todas las naciones del mundo, se deben de volver, eternas, o inmortales, como, el pueblo egipcio, o como, el pueblo maya.
¿Es esto, muy bueno, o es esto, malo?
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment