El entierro de Jesucristo.

El entierro de Jesucristo.

 

 

 

Cuando, Jesucristo, exclamó, al Padre, en la cruz:

“En tus manos, encomiendo, mi espíritu”

El Padre, respondió, inmediatamente a Jesucristo, durmiéndolo, en el sueño eterno del reino de los cielos, instantáneamente, sin ningún dolor, de por medio, para Jesucristo, hasta convertir, por tanto, a su cuerpo, en un mineral, y por tanto, el cuerpo, unido, o dormido-mineralizado, de Jesucristo, de esa manera, dejó de respirar, y dejó de latirle, su corazón, y poco después, fue traspasado, por la lanzada, del soldado, sin ningún dolor, para Jesucristo, que, ya habitaba, por aquel entonces, en el sueño eterno, del reino de los cielos.

Y poco después, el cuerpo dormido-mineralizado-unido, de Jesucristo, fue sepultado, en una tumba, donde inmediatamente, cuando, todos, le habían perdido ya, de vista, fue raptado por el Padre, y por tanto, ese cuerpo de Jesucristo, de esa manera, dejó de habitar, el mundo, o el interior del planeta tierra, es decir, desapareció del planeta tierra, y quedó, por tanto, una sepultura, de Jesucristo, completamente vacía, de cadáver humano.

 

 

Javier Rubio Ortín

 

 

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


seis + = 14