Quien crea, en la persona, de Jesucristo…
¡¡¡No morirá, jamás!!!
Eso, les aseguró, el mismo, Jesucristo, a sus enemigos, los fariseos, pero, ninguno, de esos fariseos, dio crédito, a la palabra de Jesucristo.
Jesucristo, quiso decir, con esas palabras, que, toda aquella persona, que creyera en Él, sería dormida, o sería mineralizada, en el sueño eterno del reino de los cielos, en lugar de agonizar, y convertirse en un cadáver, y por tanto, su cuerpo, sería raptado finalmente, por Dios, como, fue raptado, el cuerpo del patriarca Enoc, volviéndose invisible, a los ojos del mundo.
Javier Rubio Ortín
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