¡¡¡Una gran sorpresa!!!

¡¡¡Una gran sorpresa!!!

 

 

 

Se lleva, cualquier persona, habitante, de los interiores tenebrosos, de los veinte planetas del cosmos (habitados, por las personas), pues, cuando, menos se esperaba, esa persona, termina de completar, el sufrimiento redentor, que, Dios, le ha asignado, en particular, para poderse liberar del mal, para siempre, de una manera justa…

Sea, esa persona, buena, mala, o regular, según la vida rudimentaria del mundo, sea, esa persona, atea, sea, esa persona, musulmana, sea esa persona, budista, sea, esa persona, taoísta, sea, esa persona, protestante, sea, esa persona, católica, es decir, cualquiera, que sea, la religión, que practique, esa persona, sea, esa persona, delincuente, sea, esa persona, honrada, sea, esa persona rica, sea, esa persona, pobre, sea, esa persona, sabia, sea, esa persona, ignorante, haya oído hablar, esa de persona, de Jesucristo, o desconozca, por completo, a la persona de Jesucristo, esa persona, etc., etc., etc.

Esa persona afortunada, por tanto, es vuelta, plenamente feliz, mientras duerme, por el poder salvador de Dios (Persona = Diamante, invisible a los ojos humanos = Felicidad máxima), y después, esa persona, se olvida, por completo, de lo que es el sufrimiento, para siempre, o por toda la eternidad, pues habita, esa persona, desde entonces, y para siempre, en forma de un cosmonauta de Dios, en una nueva creación, hecha de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.

 

 

 Javier Rubio Ortín

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