Unas personas, acribilladas, a balazos.

Unas personas, acribilladas, a balazos.

 

 

 

Tienen, dos destinos finales, posibles:

1º Tender a ser, plenamente felices, mientras duermen, y por tanto, convertirse, en unos minerales, invisibles, a los ojos humanos.

2º Tender a poseer, una felicidad nula, mientras están, despiertas a la vigilia, y por tanto, convertirse, en unos cadáveres, completamente gaseosos.

 

 

Javier Rubio Ortín

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