La sabiduría humana, totalmente imaginaria, respecto, de la materia-espacio, solo sabe soñar, nada más…
…Un sueño, cuyo grado de felicidad, oscila, entre una máxima (Dios), y una mínima (Vigilia mundana).
Y por tanto, no existe, ninguna, vida humana, despertada a la vigilia, realmente, sino, que esa, supuesta, vida humana, despertada a la vigilia, es solamente, el sueño de la sabiduría humana, pero, el menos feliz de todos.
Y por tanto, cuando, una persona, piensa, al sol, piensa, a un cielo nocturno, o piensa, a un planeta, lo que sucede, en realidad, es que, esa persona, sueña, a ese sol, sueña, a ese cielo nocturno, o sueña, a ese planeta, en forma, de unas ideas.
Y por tanto, cuando, una persona, piensa, a su propio, cuerpo físico, o piensa, a los cuerpos físicos, de otras personas, lo que sucede, en realidad, es que, esa persona, sueña, a su cuerpo físico, o sueña, a los otros cuerpos físicos, en forma, de unas ideas, muy poco felices.
La vigilia, humana, es, por tanto, un sueño, que posee, una felicidad, minúscula, que bien, puede concluir, en una pesadilla horrible, o muerte humana, o bien, en un sueño, de felicidad máxima, o salvación.
Javier Rubio Ortín
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