Jesucristo, el salvador del mundo.
Es decir, Jesucristo, el que libra, de la muerte cadavérica, a todas las personas, que viven, en el interior tenebroso del planeta, por medio, de volverlas invisibles, a esas personas, a los ojos de las demás personas, que habitan, ese interior del planeta tierra.
Efectivamente, porque, toda aquella, persona, que permanece, siempre visible, a los ojos humanos, en el interior del planeta tierra, se convierte, de forma irremediable, en un cadáver, comido por los gusanos.
Pero, toda aquella, persona, que se vuelve invisible, a los ojos, de todas las demás personas, que habitan, el interior del planeta tierra, y se vuelve visible, a los ojos de unas personas, que habitan, en el sueño eterno, del reino de los cielos, se convierte, en una persona, eterna, o inmortal, que, por tanto, jamás, se convertirá después, en un cadáver, comido por los gusanos.
[Persona, que desaparece, del interior del planeta tierra, sin dejar, ningún rastro, suyo] = [Persona, que no se la comerán los gusanos, jamás] = [Persona, librada, de su muerte cadavérica, por Jesucristo] = [Persona, que tiene, el mismo destino final, que, el que tuvo, Enoc]
Y también:
[Persona, que, no desaparece, nunca, del interior del planeta tierra] = [Persona, que se la comen, los gusanos, de forma, irremediable] = [Persona, no salvada de su muerte cadavérica, por Jesucristo] = [Persona, condenada]
Javier Rubio Ortín
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