¿Qué ha de hacer, una persona, para, poder heredar, su vida eterna (o su inmortalidad)?
Pues creer, esa persona, hombre, o mujer, que es, en realidad, un sacerdote (O sacerdotisa) de Dios, según el orden, de Melquisedec, o creer, esa persona, que es, un Hijo, (o Hija), de Dios, viajera, libre, por todo el cosmos, y con su única casa permanente, en Dios-Padre, mismo, y que si habita, en el interior tenebroso, del planeta tierra, de forma transitoria, esa persona, lo hace, con el único objetivo, de redimirse, o liberarse del mal, por medio, de su vida sufrida, dentro de ese planeta, o justicia de Dios.
Javier Rubio Ortín
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