El aire bello, contenido, en mi pirámide.
Vuelve, más feliz, a mi persona.
Es decir, mineraliza a mi persona, en lugar, de pudrir, o gasificar, a mi persona.
Y por tanto, une, a mi persona, en lugar de separarla.
Es decir, aquieta, a la vida movida, de mi persona, más, y más.
Es decir, convierte, a los cadáveres, en unos minerales, y por tanto, impide, que se agusanen, esos cadáveres.
Y por tanto, el aire bello, contenido, en mi pirámide, paraliza, la tendencia que posee, mi persona, a convertirse, en un cadáver, agusanado.
Y por tanto, el aire bello, contenido, en mi pirámide, frena, la tendencia, que posee, la vida, de mi persona, a volverse fea, enferma, o envejecida.
Y cuanto más perfecta, es la simetría esférica, que posee, mi pirámide, es decir, cuanto, más regular, es mi pirámide, más bello, es el aire, contenido en ella.
Javier Rubio Ortín
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