La vida tenebrosa de Jesucristo.
La crucifixión de Jesucristo, si hubiera terminado, como deseaba, que terminara, el Padre, hubiera concluido, con la invisibilidad, de la persona de Jesucristo, en la cruz, a la vista de todos, sus discípulos, y sus enemigos, los fariseos, tras el consumado es.
Pero, Jesucristo, tras el consumado es, quiso imitar, en todo, al profeta desobediente Jonás, y por tanto, Jesucristo, a su salvación, o conversión en un diamante, la ocultó, a todos los presentes, y por tanto, su invisibilidad, solo se produjo, cuando, la persona de Jesucristo, estaba ya, en su sepultura, y por tanto, todos le habían perdido, de vista.
Y de esta manera, todos creyeron, erróneamente, que Jesucristo, se había muerto, y había resucitado, posteriormente, de entre los muertos.
Y mientras tanto, el Padre, llenó a esta, desobediencia de Jesucristo, en la cruz, de grandes señales de desaprobación como, densas tinieblas, un terremoto, y las resurrecciones de personas muertas.
Javier Rubio Ortín
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