El amor al conocimiento humano.
Es decir, el amor, a todo lo que, ha existido, existe, o puede existir.
Es decir, el amor, a todo el cosmos, los sueños irracionales, y el sueño eterno, completamente racional, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad (Dios-Padre), en forma, de unas ideas.
Es decir, el amor, a todas, y cada una de las ideas, pensadas, por todas las personas, en cada momento.
Es decir, el amor a la realidad humana.
Es decir, el amor, a la sabiduría humana, totalmente imaginaria, respecto de la materia-espacio, hecha solamente, de una felicidad, más, o menos, grande.
Es decir, el amor, a la felicidad humana, ya sea, en su máxima expresión, ya sea, en unas expresiones, inferiores a la máxima.
Es decir, el amor, a la nada, contemplada, desde los puntos de vista, de unos diferentes ángulos.
Javier Rubio Ortín

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