La historia de Jesucristo.
Pues, tras sufrir, en la cruz, el sufrimiento, que le había asignado, el Padre, de una manera, totalmente consciente, o voluntaria, se limpia, a sí mismo, de su pecado, limpia, a otras personas, de sus pecados, es salvado por Dios, de su muerte cadavérica, por medio, de la señal de Jonás, es limpiado, por el Padre, de toda influencia, del planeta tierra, y habita, en una nueva creación, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, es decir, ya no vuelve a conocer, el mal, nunca jamás.
Javier Rubio Ortín
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