El diablo, y su obra.
El diablo, fue una persona, trastornada por el mal, que, por medio, de unos engaños invencibles, fue el autor, de una vida humana, totalmente infeliz, y por tanto, sin libertad alguna, vivida, en los interiores tenebrosos, de unos veinte planetas del cosmos, entre ellos, el interior tenebroso, del planeta tierra, es decir, unos lugares, totalmente inhóspitos, para las personas, prohibidos por Dios, desde siempre, que son, en realidad, y al margen, de la providencia de Dios, unos nidos, de feroces dinosaurios, completamente vivos, e insectos gigantes.
Ahora bien, mientras la persona del diablo, tras vivir, unos años, dentro de su propia obra, se redimió enteramente del mal, por medio, de su vida sufrida, y por tanto, ese diablo, ahora, habita ya, en una nueva creación, hecha de un 100 % de bien de un 0 % de mal, totalmente purificado del mal, su obra, en cambio, continúa en vigor, hasta concluir, su redención del mal.
Y por tanto, ahora, ocurre, que:
Diablo = [Su obra, solamente] = Mundo = Carne = [El interior tenebroso del planeta tierra] = [Una vida humana, completamente infeliz] = [Una vida humana, sin libertad alguna] = [Un nido, de feroces dinosaurios, e insectos gigantes] = [El mal] = [La redención, sufrida] = [El final del diablo, es decir, el final, de su obra]
Y por tanto, el diablo, o más bien, su obra, tiene en si misma, desde su inicio, un cáncer terrible, que es la redención, de las personas, y que la va destruyendo, hasta su desaparición completa, en el fin del mundo.
Javier Rubio Ortín
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