Toda persona, creyente…

Toda persona, creyente….

 

 

 

 

Posee, esa persona, automáticamente, una vida eterna, o una vida inmortal (Vida sin cadáver), riquísima, en toda clase de bienes, de un cosmonauta de Dios, viajero, libre, por todo el cosmos, que tiene, su única casa permanente, en Dios-Padre.

 

 

Y toda persona, que no quiere creer…

Pues, solo posee, esa persona, las riquezas mundanas, siempre podridas, por el mal infinito, del interior tenebroso, del planeta tierra, nada más. 

 

 

Javier Rubio Ortín

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