Las vidas eternas, de unos cosmonautas de Dios.

Las vidas eternas, de unos cosmonautas de Dios.

 

 

 

 

No están hechas, esas vidas eternas, de recorrer, grandes distancias espaciales, dentro de sus naves, por medio, del fuego, sino, que, están hechas, esas vidas eternas, de muchas conciliaciones, del sueño eterno, del reino de los cielos, y de muchos despertares, de ese sueño eterno, dentro del cosmos, por parte, de esos cosmonautas.

De manera, que si, por ejemplo, un cosmonauta de Dios, se encuentra, dentro de una nave, desde la que se observa, el planeta tierra, y quiere viajar, al interior, de una nave, desde, la que se observe, el planeta ummo, lo que debe de hacer, ese cosmonauta, es conciliar, el sueño eterno, dentro su nave, volverse por tanto, invisible, en esa nave, y despertar, de ese sueño eterno, en el interior de la nave, desde la que se observe, el planeta ummo, es decir, volverse visible, de nuevo, dentro de esa nave.

Y por tanto, absolutamente, todas las personas, son aptas, para volverse, unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por todo el cosmos, desde los bebés, recién nacidos, hasta los ancianos, centenarios, con cáncer, ciegos, parálisis, y Alzheimer.

Por supuesto, que, si un cosmonauta de Dios, desea, no volver a despertar, en el cosmos, y quedarse, por tanto, a vivir, para siempre, en el sueño eterno, del reino de los cielos, está en su pleno derecho.

 

 

Javier Rubio Ortín 

 

 

 

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