Enoc, Elías, la v. María, Jesucristo, y millones de personas, anónimas, de todo el mundo….
…Tuvieron, en común, todas ellas, que, en lugar de tender, a poseer, una felicidad nula, y convertirse, por tanto, en unos cadáveres, mientras, estaban despiertas, a la vigilia, tendieron a ser, plenamente felices, mientras dormían, apaciblemente, y por tanto, sus cuerpos, tendieron, a convertirse, en un diamante, invisible a los ojos humanos, y por tanto, todas estas personas, se gozaron, de sus salvaciones, respectivas, en lugar de morirse.
Y esto, es lo más normal, que le puede suceder, a cualquier persona, que vive, en el mundo, o planeta tierra, desde hace, diez mil años.
Y por tanto, lo extraordinario, lo fuera de lo común, para cualquier persona, que vive, en el mundo, o planeta tierra, es que, se muera, y se convierta, por tanto, en un cadáver agusanado.
¿Por qué, no se ha hecho, todo esto, más conocido, por todos, a los largo, de estos, veinte, últimos, siglos?
1º Pues, porque, millones de personas salvadas, siguiendo, la señal de Jonás, se han vuelto, invisibles, en el mundo, pero solamente, cuando, todas las demás personas, las habían perdido de vista.
2º Porque, el final de la estancia de una persona, en el mundo, es el asunto, peor conocido, por todas las demás personas, a lo largo, de toda la historia del mundo.
3º Porque, el que, una persona, se volviera invisible, en el mundo, ha sido, un asunto, muy mal visto, o de mal agüero, por todas las demás personas, a lo largo, de veinte siglos, y por tanto, Dios, muchas veces, ha optado, por salvar, a las personas, pero, después, de salvar a esas personas, dejar, que sus cuerpos se pudrieran, como si fueran cadáveres más, en lugar de volverlos invisibles.
Javier Rubio Ortín
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