El sufrimiento, que debe de padecer, una persona.
¡¡¡Solamente, el que Dios, le ha asignado, al nacer, a esa persona, para, poder olvidarse, esa persona, de la existencia del mal, para siempre, de una manera justa!!!
¡¡¡Ni un poco más, ni un poco menos!!!
De manera, que si otra persona, le intenta, hacer sufrir, a esa persona, más, de lo debido, pues fracasa, en su intento, de forma milagrosa, por medio, del poder salvador de Dios.
Y esa persona, es imposible, que padezca, alguna vez, una enfermedad, que la haga sufrir, más, de lo debido.
Y esa persona, es imposible, que trabaje, en el mundo, un trabajo, que la ha sufrir, más de lo debido.
Es decir, todo, lo que lleva sufrido, cualquier persona, de parte del mundo, como, los pelos de su cabeza, está medido, por Dios, de forma matemática.
Javier Rubio Ortín
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