El buen pastor…
…No permite, jamás, que, ninguna, de sus ovejas, sufra la muerte cadavérica, en el mundo, o planeta tierra, sino, que, el buen pastor, conduce, a todas sus ovejas, hacia la vida eterna, o vida inmortal, de Dios-Padre, completamente sanas, y por tanto, sin enfermedades, de por medio.
En cambio, al mal pastor, no le importa nada, en absoluto, el que se le enfermen, y se le mueran, todas sus ovejas, en el planeta tierra, o mundo.
Y si al buen, pastor, se le muere, alguna vez, una sola oveja, pues, no para, hasta resucitarla, de nuevo, a esa oveja, a su vida eterna, o vida inmortal.
Javier Rubio Ortín
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