Las riquezas humanas.
Eran, infinitas, esas riquezas, antes de invadir, las personas, hace, unos diez mil años, los interiores tenebrosos, de unos veinte planetas del cosmos, entre ellos, el interior tenebroso del planeta tierra, provenientes, del sueño eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.
Y esas riquezas humanas, volverán, a ser, de nuevo, infinitas, cuando, por medio, del fin del mundo, todas las personas, abandonemos, a los interiores tenebrosos, de esos planetas del cosmos.
Pero, mientras permanezcan, las personas, en los interiores tenebrosos, de esos planetas del cosmos, la pobreza humana, será, algo, totalmente inevitable.
Javier Rubio Ortín
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