El pudrimiento de una persona.
Es la gasificación excesiva, de una persona.
Y por tanto, es el reblandecimiento, de una persona.
Si a una persona, se le pudre, o se le gasifica, el corazón, esa persona, sufre, muchos infartos.
Si a una persona, se le pudren, o se le gasifican, los pulmones, esa persona, sufre, una pulmonía, o sufre, un cáncer.
Si a una persona, se le pudren, o se le gasifican, los sesos, esa persona, sufre, un tumor maligno.
Si a una persona, se le pudre, o se le gasifica, la sangre, esa persona, sufre, una leucemia.
Si a una persona, se le pudren, o se le gasifican, los huesos, esa persona, sufre, un reuma, una artritis, una artrosis, o un cáncer, de huesos.
Si a una persona, se le pudre, o se le gasifica, el hígado, esa persona, sufre, una cirrosis, o un cáncer, en su hígado.
Etc., etc., etc.
Y cuando, toda una persona, entera, se pudre excesivamente, o se gasifica, excesivamente, toda ella, se muere, y se convierte, en un cadáver.
Pero, una persona, cobijada, dentro de una pirámide, que aspira a ser, 100 % regular, no se pudre ya, sino, que, por el contrario, se mineraliza, hasta convertirse, en un diamante puro, invisible, a los ojos humanos.
Y una persona, que tiende a ser, plenamente feliz, tampoco se pudre, sino, que se mineraliza.
Persona = [{Mineralización, inmunidad, o sueño: Hacia la felicidad máxima} – {Putrefacción, gasificación, o vigilia: Hacia la felicidad nula} – {Desfase} = [0]]
Javier Rubio Ortín
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