La obesidad, y las pirámides.
Una persona, obesa, bajo la asimetría, de los gases, el fuego, y la vigilia, tiende a pudrirse, y convertirse, toda ella, por tanto, en un cadáver.
Pero, esa misma persona, obesa, cobijada, mientras duerme, y mientras está despierta, dentro de una pirámide, que aspira, a ser, 100 % regular, tiende a mineralizarse, y convertirse, toda ella, por tanto, en un diamante, 100 % puro, invisible a los ojos humanos.
Javier Rubio Ortín
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