El poder de Dios, cura, a absolutamente, todas las enfermedades.
De dos maneras, posibles, a saber:
1ª Haciendo desaparecer, a esas enfermedades, de la felicidad humana, de forma instantánea, y tal, y como hizo, por ejemplo, con los dinosaurios vivos, del planeta tierra, hace, diez mil años.
2ª Incrementando, a esa felicidad humana, hasta su máxima expresión, mientras duermen, las personas.
Le pido, a Dios, que, Él sea, la sanidad del mundo, desde ahora, y hasta el final del mundo, y por tanto, suceda, en dicho mundo, lo mismo, que sucedió, hace dos mil años, en tiempos de Jesucristo, que, todas las enfermedades humanas, eran curadas, siempre, por Dios, en lugar de ser, curadas, por los médicos, del mundo.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment