Jesucristo, y Darwin.
Según, Jesucristo, absolutamente, todas las personas, que habitamos, el interior tenebroso, del planeta tierra, somos, en realidad, unos cosmonautas, viajeros, libres, por todo el cosmos, que, tenemos, nuestra única, y verdadera, casa, permanente, en el cielo, y la eternidad, y que, si habitamos, de forma, transitoria, ese interior, del planeta tierra, desde hace unos diez mil años, lo hacemos, con el único objetivo, de redimirnos del mal, mediante, nuestras vidas sufridas.
Y según, Darwin, absolutamente, todas las personas, descendemos directamente, de los animales, pobladores, del interior del planeta tierra, desde siempre.
Según, Jesucristo:
Personas = [Cosmonautas extraterrestres, provenientes del cielo]
Según, Darwin:
Personas = Animales
¿Quién tiene, la razón, Jesucristo, o Darwin?
Basta, con saber responder, correctamente, a esta otra pregunta:
¿Tenemos, las personas, de forma potencial, en nuestras felicidades, a todo el cosmos, entero, o tenemos, las personas, en nuestras felicidades, solamente, el interior del planeta tierra, nada más?
Javier Rubio Ortín
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