Cuando, una persona….
A /….Tiende a ser, plenamente feliz, un poquito, esa felicidad humana, incrementada, adquiere, las formas, los nombres, o las ideas, de un corazón humano, sometido, a una implosión, y por tanto, tendiendo a convertirse, ese corazón humano, en un diamante, invisible, a los ojos humanos.
B /….Tiende a poseer, una felicidad, completamente nula, un poquito, esa felicidad humana, disminuida, adquiere, las formas, nombres, o las ideas, de un corazón humano, sometido a una explosión, y por tanto, tendiendo ese corazón humano, a convertirse, todo él, en los gases, de un cadáver.
Y por tanto, los latidos del corazón de una persona, solo son, las formas, nombres, o ideas, que adquiere, la felicidad humana, cuando, esa felicidad humana, bien, crece, hacia la máxima, o bien, mengua, hasta cero.
Y por tanto, cuando la felicidad humana, mengua claramente, el número de latidos, del corazón, por minuto, crece, y crece, y dicho corazón, tiende a agrandarse, todo él, y explosionar, finalmente, convertido en gases…
Y por tanto, cuando la felicidad humana, se vuelve, completamente nula, ese corazón humano, explosiona, completamente, todo él, y se convierte, finalmente, por tanto, en los gases, de un cadáver.
Y por tanto, cuando, la felicidad humana, crece, claramente, hacia la máxima, el número de latidos del corazón, por minuto, mengua, más, y más, y por tanto, ese corazón, tiende a dormirse, todo él, y convertirse, todo él, en un diamante, invisible, a los ojos humanos.
Javier Rubio Ortín
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