Un diamante, más, o menos, desunido.
¡¡¡Eso somos, todas las personas!!!
Si nuestro diamante, está, completamente unido, entonces, las personas, somos, plenamente felices, mientras dormimos, y las personas, nos hacemos, una sola cosa, con la inmortalidad de Dios-Padre.
Y si nuestro diamante, se desune, por completo, las personas, nos convertimos, en unos cadáveres.
Y si nuestro diamante, se desune, mucho, pero, no del todo, las personas, padecemos, cánceres, infartos, infecciones, o cualquier otra enfermedad, por muy rara, que sea, esa enfermedad.
Cuando, nos dormimos, las personas, nuestro diamante, tiende a estar, completamente unido, en una medida, más, o menos, grande, según sea, la profundidad de ese sueño.
Y cuando, estamos despiertas, a la vigilia, las personas, nuestro diamante, tiende a estar, desunido.
Un bebé, se diferencia, de un anciano, en que su diamante, está mucho más unido, que el de un anciano.
El envejecimiento, de una persona, consiste simplemente, en que su diamante, tiende a estar, completamente desunido.
Y la salvación, de una persona, consiste, en que su diamante, se une, por completo, mientras duerme, esa persona, y por tanto, esa persona, se vuelve inmortal.
Cuando, una persona, se cobija, dentro de una pirámide, que aspira a ser, 100 %, regular, su diamante, tiende a estar, completamente unido.
Y cuando, una persona, se cobija, en gases, excrementos, cadáveres, o fuego, su diamante, tiende a desunirse, por completo.
Javier Rubio Ortín
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