Consumado es.
Cuando, exclamó, Jesucristo, en el cruz, estas palabras, quiso decirle al Padre:
“Ya he sufrido, en esta cruz, todo el sufrimiento, que me habías asignado, al nacer, que debía de sufrir, y por tanto, ahora, me toca, el olvidarme, de lo que es, el sufrimiento, para siempre, y por tanto, ahora, me toca, el dejar de sufrir, inmediatamente, y el ser, plenamente feliz, mientras duermo, en el sueño eterno, del reino de los cielos, mientras, mi cuerpo, se vuelva invisible, a los ojos del mundo, pero, te ruego, Padre, que mi cuerpo, se vuelva invisible, solamente, cuando, todos los presentes, en mi crucifixión, lo hayan perdido de vista (No antes), porque, quiero darles esta señal de Jonás, a mis enemigos, los fariseos, para que, esos fariseos, me hagan famoso, en todo el mundo.
Y el Padre, escucho, la oración de Jesucristo.
Javier Rubio Ortín
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