A cada familia del mundo…
Dios, le asigna, el sufrir, una cierta cantidad de mal, redentor, o liberador, del mal, de parte del mundo.
Y por tanto, cuando, toda esa familia, termina de cumplir, el sufrimiento, que, Dios, le había asignado, que, debía de cumplir, en el planeta tierra, esa familia, es convertida, por el poder salvador de Dios, en los tripulantes, de una nave de Dios, carro de fuego, nube bíblica, u ovni piramidal, que, estos últimos 25 años, han dejado, en los cielos del mundo, esas estelas de vapor de tamaño variable, y en los habitantes del cielo.
Javier Rubio Ortín
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