El tamaño de un corazón humano.
Es directamente, proporcional, ese tamaño, de ese corazón, a la cantidad de gases, que posee, dicho corazón, y por tanto, es directamente proporcional, ese tamaño, a lo infeliz, que es, la persona, que posee, ese corazón.
Si el tamaño, de un corazón, crece, y crece, sin parar, debido a que incrementa su cantidad de gases, más, y más, debido a que esa persona, se vuelve, muy infeliz, ese corazón, puede explosionar, ya sea, en forma, de un infarto, ya sea, en forma, de la muerte cadavérica, de la persona, que lo posee.
Y si un corazón, disminuye, más, y más, su cantidad de gases, su tamaño, se vuelve, cada vez, más, y más, pequeño, hasta dormirse enteramente, ese corazón, convertido en un diamante inmortal.
Javier Rubio Ortín
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