Acelerar, a un cohete, a la velocidad máxima, de la luz.
Eso significa, que, ese cohete, viaja, hacia el universo final, del cosmos, por medio, del fuego, y siempre, según el pensamiento, de una persona testigo.
Porque, si no existe, el pensamiento, de esa persona, testigo, ese viaje, no puede existir, de ningún modo.
Y eso significa, que, todo ese cohete, pierde, toda su solidez, de una manera progresiva, y tiende a convertirse, todo él, finalmente, en gases, y en fuego, siempre, según el pensamiento, de esa persona, testigo.
Porque, el universo final, del cosmos, es decir, el universo, cuya velocidad lumínica, es la máxima, solo está hecho, de fuego, nada más.
Javier Rubio Ortín
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